martes, 28 de noviembre de 2017

Poemario Marino




 I

Zambullirme en picado como alcatraz,
Despertar el deseo que dormita
En el guyot de tu fondo.

Agitar océanos,
Confundir las mareas y sus ritmos.
Acariciar algas.

Vaciar el veneno oculto
En los tentáculos de tus anémonas.
Bailar su danza.

Y volver a tierra,
Para fondear en la ensenada
De tus brazos.


II

Descender el talud continental de tu alma,
Trazo a trazo,
Sin dejar a salvo una grieta.

Alcanzar las llanuras abisales de tu ser,
observar la oscuridad de tu abismo.

Perderme en el vapor
De tus palpitantes chimeneas.
Aguas termales de lo innombrable.

Revolver el suelo polvoriento,
Con los zancos de mi pez trípode.

Agitar la muerte sedimentada,
Hacia arriba,
Para tornarla a la vida.

   
III

Crustáceo microscópico,
Krill de la existencia.

Ser tan solo una parte
De las toneladas diarias que
Alimentan tu conciencia.

  
IV

Cerrar el aventador.
Inmersión
En la placenta finita del azul.

Retener la memoria intacta.
Concentrado el recuerdo.
Archivos de milenios.

Avanzar en la calma cetácea
De profundas y gélidas aguas.
Como quien no avanza.

Abrir el aventador,
Espirar chorros de pasado
A mil metro de alturas.

Romper aguas
En un solo salto acróbata
De yubarta.

Sumergirme nueva,
Con la sola imagen
Del presente incesante.


V

Llamando,
Con el sonar del pensamiento.

Respuesta que retorna
En forma de eco lunar.

Recorriendo la distancia equidistante,
A la misma velocidad.

Avanzando a saltos por el aire,
A propulsión bajo el mar.

Chasquear,
Identificar el silbido de tu voz.

Golpear la piel estirada del agua,
Con la cola golpear.

Recibir el feedback de tu aleta,
Sobre el tambor de sal.

La distancia que se acorta
A la misma velocidad.

Delfín mular encuentra
A delfín mular.

Piruetas en el aire,
Salto espectacular.

Caricias deslizantes,
ondas a la par.

¿Para qué me querías?-preguntas
Para amar y jugar.




viernes, 29 de abril de 2016

Celebrando lo nuevo





Esta mañana me ha despertado tu abrazo ¡Qué regalo inesperado! Y tu voz, susurrándome al oído que fuera muy feliz. Nos hemos quedado así un buen rato, en esa unión poderosa que forma el abrazo de una madre y una hija, deseándonos cosas bonitas. He sentido ganas de lo nuevo. Creo que has sido tú, con tu alegría quien me ha contagiado las ganas. Tan a gusto que no quería moverme.

De nuevo, tu voz me ha impulsado a levantarme, a buscar los colores de la mañana. Con la suavidad de una agenda en blanco por delante, me he puesto a mis cosas. Hago estiramientos, medito, recojo casa, desayuno y tu abrazo sigue conmigo. Y esa ilusión de lo que está por descubrir. Hago recuento. Suelto lo que no quiero, afianzo lo que amo, sueño con lo por venir.

Entonces me doy cuenta. Es el primer cumpleaños desde que te has ido, donde la alegría se ha hecho dueña. Te siento tan grande y tan cerca que tengo que abrir y cerrar las manos muchas veces seguidas, para apretar la nada, como tantas veces, apretar tu ausencia. Y las briznas de impotencia me alcanzan, por no poderte ver con los sentidos primarios, escucharte con mis primarios sentidos, olerte, darte mil besos, mil abrazos, mi te amos… Advierto que es un nuevo llanto, hoy todo es nuevo, el dolor es secundario. Un llanto que  moja sin inundar, que permite seguir recordando, silenciosa lluvia que se recibe con una sonrisa.

El Amor ha pasado a un primer plano. Tu Amor tan grande, que siempre fue mucho más grande, vuelve a ocupar su lugar.

Tal vez haya sido el despertar con tus besos y tu alegría. O el trabajo de este corazón en duelo, más repuesto. Pero lo cierto es que hoy el Amor brilla por encima de todo lo demás. Y lo celebramos juntas. Siento que una vez más vuelvo a nacer, y te agradezco. Que tu Amor me vuelve a la vida. De nuevo tu Amor, tu inmenso Amor, me vuelve a la luz.

viernes, 20 de marzo de 2015

Una Vida Preciosa




No importa que el día se haya vestido de gris perla, con su traje mojado de primavera.
Ni que la luna se interponga entre la tierra y el sol. 
Junto a ti parece que siempre sea verano. 
Tu alegría contagiosa, tu sonrisa. Te miro y me siento prendida de tu amor.
Te agradezco tanto. 
El bello jardín que has dejado.
Tu vida, tu preciosa vida que tanto bien nos ha hecho.